UN ANGEL DE SIETE MESES
Escribir de Laura es difícil porque sería escribir de la vida, porque sería revelarme con el camino que Dios nos tiene trazado a cada uno y no tendría sentido, porque creo que desde ahí arriba todos tenemos un destino y una mano que sabe lo que hace aunque nos cueste tanto trabajo entenderlo.
Laura, un ángel de 7 meses, nos dejó de madrugada, dejó de sufrir....ya en las entrañas de su madre estaba enferma pero quería vernos, quería que la conociesemos, quería dejarnos con ese recuerdo de la dulzura de una sonrisa esbozada aún con el dolor de su enfermedad, quería dejarnos esa mirada triste y cariñosa, entreabierta y adornada con unas pestañas que daban a su carita el color del más tierno de los ángeles.
Laura era, es y será mi ahijada, la quise desde que supe que venía al mundo, la querré siempre porque me ha dado una lección de amor; de ganas de luchar, de fuerza y de vida. Ahora, criatura, cuida de nosotros.....tú desde dónde estás ya puedes hacerlo.
Mientras, aquí, seguiremos transitando, intentando que cada uno de nuestros días nos haga entender que la vida es un soplo efímero. Que lo difícil se vuelve fácil, que lo incomprensible cobra todo su sentido si nos abandonamos en los brazos de Dios.
Laura, preciosa, nunca te olvidaremos.
******OBITUARIO que escribí para el periódico Ideal después de la muerte de Laurita, lo publicarón a los dos días de su fallecimiento el 18 de Septiembre. d.e.p

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....Tiempo sin encontrarme contigo: mi querido blog, te abandoné en aras de una dolencia en el alma de la cual ya estoy mejor parada....ay!!! el alma...cuantos placeres, cuantos sentires escondidos afloran en las horas que empiezan a dejar de clarear los días de verano....