VENTANAS
Da igual si las ventanas son demasiado grandes ó demasiado pequeñas.....al fin y al cabo siempre cumplen la misión para la que fuerón creadas: dar luz, dejar mirar a través de ellas y en un grado extremo ó salvífico....saltar al vacio.
Las de esta casa son estrechas y largas, colocadas a la altura de los ojos, propias de una buhardilla, soleadas, profundas, a veces inquietantes, a veces monótonas, a veces divertidas, soñolientas y otras muchas demasiado peliculeras y con capacidad para imaginar a través de ellas.
Desde aquí veo la Catedral, ni demasiado cerca ni tampoco muy lejos.....en medio de ella algunas azoteas y tejados, muchas ventanas y por ahí perdídos en una calle escondida dos balcones que me intrigan, me llaman la atención y me han hecho inventar una historia que tal vez no tenga nada que ver con su realidad, pero eso es lo que ahora menos importa.
Escribo por lo que me evoca, por lo que mi cabeza ha creado a partir de una luz y una sombra que cada día y según que horas de sol puedo ver desde aquí.
Imagino un ser solitario, un eremita , no en vano pasa casi todas las horas del día ahí. En cuanto el sol llega a sus dos balcones sobre el medio día, los abre de par en par hasta la caida de la tarde, la casa se me supone un tanto antigua, no sé si vieja, desde aquí solo veo esos dos balcones.......apenas tiende ropa, escasas prendas, un par de plantas adornan los herrajes de la baranda sin demasiada estridencia de color.........un tubo fluorescente es la única luz que vislumbo al empezar la noche a través de las tablillas de las persianas que delicadamente y religiosamente caen cada día despues de cerrar los postigos y cuelgan por delante de las barandas como queriendo dejar respirar un aire que no tiene nada de puro ni tan siquiera es refrescante.
Nunca hay nadie más,no debe recibir visitas, solo esa sombra que se mueve despacio y un tanto lenta de un lado para otro.
Declino la tentación de buscar unos prismáticos, prefiero seguir imaginando, prefiero cada mañana y cada tarde seguir tomandome el té apoyada en la ventana y mirar hacia allí, recrearme en un sueño lejano, incierto, amoroso y esperanzador ante la desidia de cualquier deseo que nunca podré abrazar.
.......Al fin y al cabo ya lo tengo casi como compañero de las horas..........

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