
No me canso de leer a Etty Hillesum. Esta mujer insignificante, que dejó un precioso testimonio de la verdadera santidad. La que se confunde con la vida cotidiana, que se forja a base de golpes del destino y muchísima confianza. Su "Diario" me acompaña cuando quiero y necesito escuchar una palabra amiga; una palabra que no me consuele, sino que me despierte.
"El sufrimiento no afecta la dignidad humana. Con esto quiero decir que se puede sufrir con y sin dignidad. La mayoría de la gente de occidente no entiende el arte de sufrir y siente el miedo de mil formas. Eso ya no es vida, tal como la vive la mayoría de la gente:con miedo, resignación, amargura, odio, desesperación. Dios mío, se puede entender perfectamente. Pero cuando se les quita esta vida, tampoco se les quita tanto. Y me pregunto si hay tanta diferencia entre ser devorado aquí por miles de formas de miedo o en Polonia por mil piojos y por el hambre. Hay que aceptar la muerte como una parte de la vida, incluso la muerte más terrible. Pero ¿No vivimos todos los días una vida completa? Y ¿Qué importa entonces si vivimos un par de días más o menos? Estoy todos los días en Polonia, en los campos de batalla, se podría decir. A veces se me impone una visión de venenosos campos verdes de batalla. Estoy con los hambrientos, con los maltratados y moribundos, cada día estoy allí, pero también estoy aquí con el jazmín y el trozo de cielo ante mi ventana, en una sola vida hay espacio para todo. Para creer en Dios y para una ruina miserable.
También hay que tener fuerzas para sufrir en soledad y para no cargar a los demás con los propios miedos y preocupaciones. Eso todavía lo tenemos que aprender. Tendríamos que estar educados para ello, y si no se consigue con ternura, entonces tendrá que ser con severidad. Cuando digo: de una u otra manera he ajustado cuentas con esta vida, eso no es resignación. Toda charlatanería es un malentendido. Cuando a veces digo una cosa así, entonces la otra persona se lo toma de otra manera a como yo lo habría querido. No es ninguna resignación, seguro que no. ¿Qué quiero entonces decir en realidad? A lo mejor esto: como he vivido la vida ya mil veces y también he muerto ya mil veces, ya no puede llegar nada nuevo. ¿Es eso una especie de aburrimiento? No. Es vivir la vida de minuto a minuto mil veces y a ello corresponde dar un lugar al sufrimiento Y el sufrimiento hoy día no exige un lugar insignificante. ¿Importa al fin y al cabo si en un siglo domina la inquisición y, en otro, la guerra, y los pogramos que hacen sufrir a la gente? ¿Sufrir sin sentido, tal como dicen ellos mismos? El sufrimiento siempre ha exigido su lugar y sus derechos. ¿Importa en qué forma aparece? Importa mucho cómo uno lo soporta y si uno sabe ordenarlo en su vida y si, aun así, sabe aceptar la vida".